poesía

De la triangulación: Réquiem

Aquí les dejo un poema más de mi Triangulacion Visceral. Hagamos réquiem por todos los amores que han tenido que acabar.

*Nuestros 26 de cada mes*

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RÉQUIEM

Fuimos dos astros colapsando en las vértebras de un unicornio cohibido

Cuando nuestras lenguas probaban néctar de almíbar y azúcar morena.

Nos perdimos en las hondonadas de nuestra Babel enraizada en decadencia,

Cada jueves y viernes,

/Sábados de borrosidad

Nuestros 26 de cada mes.

Éramos contrincantes de una cama desarreglada en ilusiones etéreas

Los ángeles desnudos de un cielo opaco por la humareda de un amor intenso,

Recuerdos palpables comenzaban a formarse en un perderse constante en erres

Cada día,

/mis noches

Fines de semana interminables

Indumentaria de piel para dormir.

 

Sara Rico*

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poesía

De la triangulación: Ceguera

Aquí dejo otro poemía de mi libro Triangulación Visceral. Esta vez nos encontramos con la ceguera del que ya no siente, del que ya ha perdido la esperanza.

 

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Ceguera

Mis ojos no logran encontrar la belleza en nada. Ni en el aparato constante del tiempo irreversible, ni en las miradas de peatones desconocidos. Ni en el rubor de la mujer pérfida. Ni en el roce de las manos en el andén inexistente. Sólo en sueños logro ver, una idea de recuerdo de aquel amor que existió, el aparato respiratorio de un ser viviente que está cerca de morir.

Sara Rico*

 

bitacora

Si el interés es más grande que la buena voluntad, no es amistad.

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Hoy reflexionaba muchísimo al ver mis recuerdos de Facebook (los cuales a veces solamente nos sirven para darnos cuenta de lo inmaduros que eramos en el pasado) y me di cuenta que hace tres años tenía muchísimos amigos. Sobre todo cuando me fui a estudiar a los Estados Unidos.

Hace tres años me daban la noticia de que me iba con un TA a estudiar mi maestría, mi newsfeed de Facebook se llenó de comentarios alentadores -incluso de gente que jamás me hablaba- y lo sé porque el día de hoy esta red social se encargó de recordármelo. “Qué bien amiga, te lo mereces”, “Sos grande”, “Felicidades”. Luego, meses después -lo recuerdo bien, sin necesidad de Facebook- yo pondría que volvía a mi ciudad, y mucha gente diría “Qué super, avisame cuándo nos vemos”, “Tenemos que salir”.

Hoy, cientos de comentarios y muchos likes después, mis amigos los cuento con los dedos de mi mano. Una mano. ¿Dónde quedaron sus buenas intenciones?

Amigo, no crea que no me di cuenta que usted solo me hablaba porque le parecía cool tener “una amiga que estudia en los Estados Unidos”; no crea que no me di cuenta que cuando le escribía porque me sentía sola y necesitaba con quién hablar, usted dejaba mis mensajes en leído y nunca contestaba. Amiga, no crea que no me di cuenta que usted me ignoró los cuatro años de carrera en la Universidad, que de repente se hizo mi súper amiga cuando ya le parecí digna de su amistad; pero que luego cuando ya no era “la amiga en USA” se inventó un drama estúpido para volver a ignorarme y no volverme a ver nunca más. Amigos, no crean que no he notado cómo han disminuidos sus comentarios en redes sociales ante lo poco emocionante que piensan que es mi vida ahora. Ay amigos ¡No crean que no he visto lentamente cómo han desaparecido! Lo poco que me invitan a sus reuniones, lo poco que les importó apoyarme cuando cumplí el sueño de publicarme un libro. Ahora es cuando más sé quién es de verdad mi amigo. ¡Qué bendición!

Que se sigan yendo los que no quieran estar. Hoy quiero brindar por los que se han quedado y los nuevos que han venido. Pues lo más hermoso de todo esto es que gracias a mi tiempo en el exterior ¡Hice amigos de por vida y de muchas partes del mundo! entonces ¿Por qué lamentarme por perder a alguien que ni siquiera fue mi amigo de verdad? Y les diré, mi vida es realmente emocionante ahora. Porque sé a quién puedo acudir, quién querrá hablar conmigo sin importar donde yo esté y quién sea. Hay muchas personas a las que les puede el deseo de tener un amigo “importante”. La buena voluntad hoy en día se encuentra solamente levantando rocas. No me importa. Hecho raíces, crezco, maduro y doy frutos. Mis lagos ya no son los del drama de telenovela de la amiguita que me quedó viendo mal (y te elimino del face porque me quedaste viendo mal). Ya mis horizontes apuntan hacia cosas más grandes. Perdón si mi perspectiva te parece demasiado lejana y aventurera.

SR.

bitacora, personal

A veces pasa desde temprano…

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Si no es la señora de servicio tirando todas las cosas a su paso, es tu hermana que no está para aguantar tu actitud o aquella persona que te ayudó en algo y ahora se siente en extrema posesión de tu vida y de tus sueños. Siempre hay personas que quieren minimizar tu alegría con actitudes negativas y dañinas. Y esto a veces pasa muy temprano en la mañana.

Yo no ayudo, pues mi ansiedad traicionera me hace ver todo de forma exagerada y me agobio. No tengo la mejor actitud ante lo negativo, pues mi respuesta ante ello es eso mismo, negatividad. ¿Cómo podría cambiar mi respuesta antes estas cosas? ¿Cómo puedo evitar la negatividad si yo la atraigo hacia mí? Creo que la mejor forma no es responder con positivismo. Quizás el secreto esté en no responder en lo absoluto.

SR.

bitacora

La luz a través de la rendija

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Universidad de Tennessee en Knoxville, Estados Unidos. 

Hace unos meses les escribía una bitácora algo desalentadora sobre la difícil lucha de vuelta en mi país. Les conté los pormenores y batallas. Pero, también les comenté -en el último párrafo- que se avistaba una luz a través de la rendija en la puerta de mi vida. Hoy les contaré sobre esa luz.

Antes de regresar a mi país, decidí aplicar a distintas universidades en Estados Unidos para continuar mis estudios de posgrado. Realmente no es lo que quería en aquel momento. Pero decidí hacerlo “por si las moscas”. En todo caso, si me llegase a sentir bien en mi país entonces rechazaría la aceptación. Primero me rechazó la que estaba en el puesto #1 de mi top. Me dolió, no lo negaré. Pero conseguir una aceptación en una universidad prestigiosa, y más con apoyo económico, es sumamente difícil. Luego me rechazó la segunda. Esta no me dolió porque era una privada y las probabilidades de ser aceptada eran muy bajas. Los meses pasaron y comencé a preguntarme por la tercera. Cuando comencé a buscar correos de la universidad no logré encontrar ninguno. Sin embargo, decidí ver la carpeta de spam -cosa que no hago nunca- ¡y ahí estaban! varios correos solicitándome un último documento para evaluar mi aplicación ¡por poco me pierdo la oportunidad! Para no hacer largo el cuento, envié el documento solicitado pidiendo disculpas, y por fortuna, la universidad continuó considerándome.  Este pasado mes de agosto el correo era esperanzador, decía: “Ha sido aceptada en la Universidad de Knoxville, Tennessee.” ¡Lo logré! Es gracioso pues, antes yo misma había dicho que NUNCA continuaría estudiando, que estaba cansada de la academia. Pero la verdad me gusta estudiar, y el ver que continuaría mis estudios en nivel de Doctorado le devolvió un respiro a mi vida.

No todo es perfecto.  Aún hay muchísimas cosas que debo resolver. Pero, mi perspectiva ha cambiado y tengo mis ojos puestos en el cielo porque ¡volaré de nuevo! esta vez serán más años, será más tiempo.  Aún no sé qué pasará conmigo. Ya no planearé ni diré “Claro que volveré” o “Me quedaré” porque en verdad ¡no lo sé! me tomaré las cosas con calma y disfrutaré lo que suceda.

Eso quería contarles, porque lo había prometido. Ahora, prometo mostrarles mi nueva aventura, en una nueva ciudad de un ya conocido país.

¡Gracias por leer hasta aquí!

Sara Rico.

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Pensamientos de Lucía 

Desearía que no me preguntaran por qué estoy sola. Desearía que me dejaran en paz. Desearía que entendieran que no lo busco por desespero, sino porque mi corazón anhela tener historias. Pero no entienden, la edad es como un tic tac que suena constantemente en mi oído y que me aterra. No me deja dormir. Estoy cansada. Solo quiero poder decir “amo”. Pero el querer no es suficiente y debo conformarme con espejos que reflejan felicidades falsas.

Lucía.

Sin categoría

Espacio 

No creo que haga faltar explicar 

El vacío entre estas piernas. 

La carencia de caricias 

Camufladas en destellos 

De estrellas que tiritaron 

Lejos de mi puerto desolado.

No creo que haga falta decirte 

Que muero por sentir que vivo,

Que las luces de la ciudad queman mi vista,

Y que ya olvidé la última vez que me estremecí 

Entre manos gentiles 

Entre un tacto desintegrado.

La Maga*

Ilustración de Henn Kim.