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El “toro blanco”

Sigo lidiando con este bloqueo. No sé si se deba a que ya no tengo tanto tiempo como antes o si se deba a que yo siempre estoy usando el tiempo de excusa y la verdad es que no escribo porque no se me da la gana. Tengo un argumento que promete tanto…pero tengo miedo. Me aterra la idea de comenzar a escribirlo y bloquearme o simplemente terminar detestando lo que he escrito.  Y también tengo miedo de lo que ese libro pueda ser, de lo que se pueda convertir. A veces creo que es un monstruo que saldrá de las páginas a devorarme, matándome por completo. ¿Qué con este miedo? ¿Es normal? Ahora hasta veo a mis personajes parados frente a mí, con los brazos cruzados, viéndome con una expresión de inconformidad y molestia que me incomoda. Pero ahí están, algunos rogándome por un nombre y por una historia; otros con  nombre e historia pero sin sentido.

Tengo que escribir tan siquiera un relato corto ¿Tan difícil es eso

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aventura, bitacora, personal

Mi primera tormenta de nieve

Hace unos cuantos días lloraba desconsolada la muerte de mi mascota amada. Mi perro, con el que llevaba cinco años como mejores amigos, murió el pasado 12 de febrero dejándome destrozada, pesarosa y con remordimiento por no haberme podido despedir de él estando yo a miles de kilómetros de distancia. Lloré y lloré durante tres días, si bien intenté hacer actividades que me hicieran olvidar el hecho, lo cierto es que siempre al llegar a mi apartamento rompía llorar como niña pequeña a la que le han quitado el juguete. Pensé que mis días serían grises a partir de entonces y que el recuerdo de mi can me acompañaría a donde fuera y no me dejaría estar en paz. Claro que esto es ser un poco melodramática -me encanta el drama- pero sólo alguien que ha perdido a un ser querido tan importante sabe lo que se siente.

Mas no. No todo continuó mal. La naturaleza se compadeció de mí y decidió ponerse de mi lado y regalarme aquello que había anhelado durante mucho tiempo. Nieve. Mucha nieve para jugar. Ya la había conocido hace un mes mas o menos, cuando nevó por primera vez aquí en Carbondale, pero jamás y reitero JAMÁS había presenciado una nevada tan hermosa, blanca y pura en todo su esplendor. Fueron como 4 pulgadas de nieve las que atiborraron los techos del pueblo y en una noche esas 4 pulgadas cambiaron el aspecto triste y sombrío que tenía Carbondale, convirtiéndolo en un lugar brillante, fascinante y de carácter lúdico que sólo en mis sueños pensé ver alguna vez. Y lo mejor no fue eso, al anochecer y al pensar que ya solo me restaba terminar mis tareas para el día siguiente, ver unos cuatro capítulos de friends e irme a dormir, recibí una mensaje de texto con la frase “¿Te gustaría ir a deslizarte en la nieve?” Mi respuesta automática mental fue NO, es tarde, debo terminar esta tarea y hace mucho frío. Pero fue ahí, en ese momento, en el que lo analicé mejor y dije: ¿es realmente esto lo que estoy destinada a hacer aquí? fue mi primera nevada y ni siquiera fui capaz de disfrutarla y me conformé con verla desde mi ventana ¿acaso soy solo un ser pensante que vino a estudiar y estudiar, a quedarse encerrado en las cuatro paredes de su pequeño apartamento viendo la vida pasar? NO, no es así. Pensé en mi perro Jagger y sólo recordé las veces que él, muy a pesar de estar enfermo, quería jugar, brincaba, corría y no le importaba nada ¿por qué yo no puedo ser así? ¿por qué no soy capaz de hacer algo espontáneo por una vez en mi vida? Mandé de vuelta el mensaje y dice “Sí, ven por mí en diez minutos.” Dejé la tarea a medio terminar, cogí un buen abrigo, botas para la nieve, gorro, guantes y me fui.

El resultado: una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. No me importa haber vuelto tarde a casa y haberme desvelado terminando la tarea. La sensación del viento helado golpeando mi rostro, mis huesos congelados, el no sentir los dedos de mis manos, jugar con la nieve y lanzar una que otra bola de nieve son cosas que no cambiaría por nada del mundo, ni siquiera por una hora más de sueño -con lo que me encanta dormir- fue tanta la emoción que me dejó la experiencia que después, de tanto estar pensando en ella, no podía ni conciliar el sueño y luego, lo más alarmante para mí, es que pude levantarme siete horas después sin problema alguno, tenía mucha energía y mi cuerpo emanaba paz y alegría. Es increíble lo que una hora de vida invertida en lo inesperado y lleno de adrenalina puede hacerle a tu vida.

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The moon song…

I’m lying on the moon
My dear, I’ll be there soon
It’s a quiet, starry place
Times were swallowed up
In space we’re here a million miles away

There’s things I wish I knew
There’s no thing I’d keep from you
It’s a dark and shiny place
But with you my dear
I’m safe and we’re a million miles away

We’re lying on the moon
It’s a perfect afternoon
Your shadow follows me all day
Making sure that I’m okay and
We’re a million miles away

bitacora, personal

A casi un mes de mi partida.

¿Les ha pasado que han tenido un día tan difícil que parece que nada sale bien? a mi sí. Continuamente. ¿Saben? lo peor es que este día no fue del todo malo, empezó bien, continuó bien. Hasta tuve risas y pude ver la hermosa sonrisa y los verdes ojos de unos de mis amores platónicos. También tuve una buena charla con una amiga, y luego fui a ver una película con los amigos más cercanos que he hecho aquí. Me sentía feliz ¿saben? pero luego -es increíble como un desencadenamiento de sucesos desafortunados te arruinan la vida- todo cambió. Fui de la alegría al enojo en dos segundos por la estupidez de unas personas que se suponía nos ofrecían un servicio de transporte a mis amigos y a mí; y luego por ver que mi mejor amiga ya no me cuenta nada, que se va de viajes sin decirme qué tal la está pasando -de ver que ha sido mi culpa pues yo he estado acá y no le he contado mucho, lo sé- y le escribo a mi otra mejor amiga y tampoco está para mí. Este es uno de esos momentos en que realmente he necesitado de hablar con alguien y a las dos únicas personas que puedo acudir no están ahí. ¿Mi culpa? quizás sí. La paso tan bien que me olvido de la vida a veces. Soy egoísta y por eso a veces caigo en el pensamiento de que merezco todas y cada una de las cosas que me pasan

Quería aprovechar la noche para hacer tareas de las clases, pero, ¿acaso puedo? es difícil cuando tengo opresión en el pecho…como si algo estuviera parado sobre él presionándolo una y otra vez. Me ha parecido tan ridículo cuando la gente dice “me duele el corazón…siento una angustia en el pecho” y ¿adivinen qué? pues que me está pasando a mí. No es invento. Claramente puedo sentir a mi corazón doler. ¿Qué es esto? ¿Hace cuánto no lo sentía? ¿Es ganas de llorar? ¿es decepción? ¿mal de amor? ¿qué es? no lo sé, creo que por ahora debo disfrutarlo ¿no? una sensación más para sumar a las que ya he sentido anteriormente en mi vida. Podría hablar con mi familia, contarles, pero no puedo. Ellos deben pensar que la estoy pasando de lo mejor, cumpliendo mi sueño ¿quién iba a imaginar que así sería?

Pretender y callar. Es lo que queda.