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Como los viejos tiempos

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Como dos nostálgicos
Quisimos regresar al tiempo de las cerezas
Quisimos traer de regreso las mariposas
Y las emociones de adolescentes.
Pero no pasó,
Yo me he quedado más sola que al comienzo
Tú te has quedado igual de solo,
Los dos hemos seguido nuestro curso
De almas viajeras
Solitarias
Nómadas
Distintas.

-LaMaga**

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Narrativa

Buenas noches

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El sonido de la puerta, crujiente y enigmático, se hizo sentir en la oscuridad de la habitación de Isabel. Ella, entre dormida y despierta, creyó ver la figura de una mujer caminar hacia su cama. La mujer, robusta y con cabello abundante, cubrió con las sábanas el cuerpecito de Isabel. La frente de la pequeña, sintió la frialdad de unos labios que se posaron sobre ella vehemente, proporcionando a su vez un beso seco y efímero. Luego, la mujer pasó a cubrir a su hermana, y se despidió dejando tras ella un vaho de sangre y alcohol.

A la mañana siguiente, Isabel preguntó a su mamá:

-Mami… ¿Tú entraste anoche a arroparnos con las sábanas a Carmen y a mí?

Silencio.

Luego de un rato, la madre respondió:

-Ehmm…sí, claro que sí pequeña. Aho, ahora, ve a comer.

La pobre madre, ahogada en la mentira piadosa que acababa de dejar salir de su boca, ahora tendría que pensar en una posible mudanza y en comprar pastillas para dormir.

La Maga**

 

Narrativa

Cadáver exquisito 1

A continuación el resultado del cadáver exquisito del día de ayer, realizado en la página de Facebook @blogdeunamaga donde mis Magos lectores tenían que continuar el relato a partir de la siguiente frase:

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Agradezco infinitamente que los hermanos Bonilla, Silvia y Javier, que participaron en la dinámica. Aquí el resultado del micro relato.

La noche llegó y Patricia no aguantó más. Cogió lápiz y papel, necesitaba plasmar sus pensamientos, era agotador tener que guardarlos tan solo en su mente. La noche era ideal para el desahogo. Patricia, escribió hasta el amanecer y en el papel dejó sus penas, su frustración, sus alegrías y su amor.
Al finalizar, levanto su cara, miro el techo de su habitación y sonrió.”

-La Maga, Silvia Bonilla y Javier Bonilla

bitacora, personal

Impuntuales

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Llegamos tarde. Justo en esa noche cuando mis ojos conocieron los tuyos y las risas se adueñaron de esa atmósfera de azúcar, que nos regalaba recuerdos y nos hacía crear esos momentos de impacto. Unos meses después coincidimos de nuevo y tu dulzura fue el acompañante perfecto del café de mi mirada, algunos ingenuos pensaron que éramos pareja e incluso lo parecíamos, miradas furtivas, bromas jocosas, y alguna que otra atención dirigida hacia mí, detalles tan sencillos pero que nunca nadie había tenido conmigo. Todo eso hacía que mi mente volara y que se me fueran los pies hacia lo más lejano de mi fantasía adolescente.
Qué lástima que ese mismo día nos confesáramos, y que tú me dijeras que te casabas en un mes, que yo te dijera que me iba pronto, y que no había forma de que la vida nos hiciera coincidir de nuevo. Porque era tarde, las agujas del reloj no tuvieron piedad y la arena siguió descendiendo de ese reloj donde nuestro tiempo efímero estaba medido en la escasez de nuestra suerte.

La Maga**

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Llegar

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Y me preguntas cómo
Pero voy a llegar a ti.
De seguro escalando altas montañas
Pasando hambre en los desiertos
Muriendo de sed a la luz del sol
Arrastrando mi alma
Pisoteada de desenfreno.
Allí,
Donde el éxtasis existente es existencial
Donde la cama se incendia y me despierto
Donde las sábanas se ensucian de silencio
Donde el doctor no cura olvidos
Allí es donde estás,
Y ahí voy a llegar.

-La Maga**

Diarios de una maga viajera

New Orleans, NOLA

El tren se detuvo y New Orleans nos recibió a mi compañera y a mi con arte y música desde la estación del Amtrak, donde había un mural gigantesco pintado en la pared. Parecía que catorce horas de espera valdrían la pena.

Día 1 – Frenchmen Street

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tomada de: OLYMPUS DIGITAL CAMERA

A nuestra llegada, tuvimos que dirigirnos al hotel donde nos hospedaríamos, el Olde Town Inn, un sencillo hotelito ubicado en Marigny Street, al cual las fotografías en el internet no le hacen justicia ya que es mucho más bohemio, acogedor y cómodo de lo que parece. Lo mejor del hotel era su ubicación, ya que no está a más de diez minutos caminando de Frenchmen Street y a quince del barrio Francés. Nuestra primera tarde fue para descansar, y después nos aventuramos a la búsqueda de un sitio para comer. Salimos en dirección al famoso barrio Francés del que toda la gente nos había hablado. Ayudándonos con un modesto mapa y el gps del celular, llegamos a un cruce donde un chico nos vio e inmediatamente supo que buscábamos un sitio en específico. Con mucha buena vibra y cálida actitud el chico nos habló de los sitios que había que visitar si queríamos comer, o si queríamos beber. También nos advirtió de qué sitios había que mantenerse alejados.

Por recomendación del chico llegamos a Thirteen, un sitio ubicado en Frenchmen, una preciosa calle llena de música y sitios para diversión de noctámbulos. Comimos unos deliciosos “Tachos” (muy recomendados) acompañados de una cerveza biei. Luego, nos dirigimos hacia el bar Maison, donde disfrutamos de una excelente banda en vivo (lastimosamente no recuerdo el nombre).

El chico que vimos anteriormente nos dijo que nos alejáramos de la calle Borbón, por ser un sitio atestado de turistas y ser el altar de la depravación absoluta que arruinaba por completo la imagen de NOLA. Obviamente, al escuchar esto, sentimos mucha curiosidad de ir, así que fuimos. En verdad Bourbon St es el sitio de fiesta ideal. Si te gusta mucho el emborracharte, fumar hooka, los strip clubs y enloquecer con tus amigos, entonces tienes que ir. Lo bueno de esta calle es que hay un variedad de lugares para complacer todo tipo de gustos, desde discotecas donde se escucha lo última de Flo Rida, hasta bares de Rock y Heavy Metal donde todos los metaleros saltan y hacen el headbanging. Pero, si eres más como yo, y prefieres lo relajado como un buen bar, con buena música en vivo, entonces tu sitio, nuestro sitio, es la espectacular Frenchmen Street, donde al caminar tus oídos se llenan de música acústica proveniente de todas partes, y donde puedes encontrar desde un chico tímido de gafas que canta y toca la guitarra, hasta una banda de seis que tocan instrumentos de viento y los acompañan con una modesta percusión. Los lugares que recomiendo son Spotted Catt, Maison y Bamboulas.

Día 2- Mississippi River, French Market, Plaza de España, The Crazy Lobster y el parque de Louis Armstrong.

El día dos nos dirigimos desde temprano hacia el Río Mississippi, para tratar de disfrutar la relajante vista y meditar un poco. Primero, pasamos por el famoso mercado francés, un enorme lugar donde se pueden encontrar a la venta numerosos souvenirs para la familia, también ropa y algunos sitios para comer. Al llegar al río Mississippi, para nuestra desgracia, comenzó a llover y tuvimos que correr a refugiarnos a un café cuyo nombre decidí olvidar debido al maltrato y la pedantería de la chica que nos atendió (y donde me he bebido el peor chocolate caliente que haya probado alguna vez). Al escampar, logramos caminar hasta la Plaza de España, pasando por el Acuario (al cual no decidimos entrar por cuestiones de tiempo). En la plaza de España se encuentra un sitio lindo -aunque diminuto- que representa la parte de herencia española que aún conserva NOLA. Ahí se encuentra una fachada de castillo con arquitectura muy española y una fuente que tiene un azulejo de cada provincia española. Luego en ese mismo sitio, decidimos comer en The Crazy Lobster, donde como dijo mi compañera “Nos dimos el homenaje” de comer una deliciosa langosta, acompañada de langostinos, y otras deliciosos mariscos.

Luego, caminamos hasta el parque de Louis Armstrong (después de perdernos y encontrarnos) y disfrutamos de una sesión fotográfica con las estatuas de Louis Armstrong. Al parque se puede entrar fácilmente desde el barrio francés. Al caer la tarde decidimos regresar al hotel, donde descansamos un poco. Luego, retomamos Frenchmen Street,que ya nos había conquistado y nos quedamos en el bar Bamboulas para disfrutar de lo que restaba de la noche.

Día 3- Cafe du Monde, Jackson Square y St Louis Cathedral

Este día, ya el último, decidimos cumplir con nuestra promesa de visitar el famoso Cafe du Monde, ubicado en Decatur Street, donde probamos los famosos beignets y posteriormente pasamos por Jackson Square, una pequeña plaza donde disfrutamos del arte callejero, un Darth Vader bailando disco, y donde visitamos la Catedral de San Luis, hermosa por dentro y por fuera.

NOLA vale la pena porque…

A pesar de haber sido un lugar que visitamos muy poco, la ciudad de New Orleans queda en nuestra lista de lugares a los que volveríamos y recomendaríamos por las siguientes razones:

  1. La música jazz y el arte están por todos lados.
  2. La gente es amable, relajada y “cool”.
  3. Es una ciudad que acepta la diversidad.
  4. Los estilos de las casas son un must que hay que fotografiar y los estilos de las avenidas en el barrio francés tienen su origen en la historia de la ciudad, que antes fue colonia española.
  5. Los collares de Mardi Grass y otros desfiles están por todos lados y adornan los balcones de las casas.
  6. La música en los bares es increíblemente buena y realmente te llegas a preguntas qué haces con tu vida.
  7. El ambiente bohemio es espectacular, toda la gente tiene un estilo de vestir salido de revista.
  8. Si el calor te cansa puedes sentarte en los pórticos de las casas.
  9. La vista del río Mississippi es asombrosa y es capaz de relajar hasta al más tenso.
  10. El ambiente de fiesta siempre está presente y por eso debes volver.

No todo es perfecto porque…

Como toda ciudad, New Orleans no es perfección. Hay que tener en cuenta algunas cositas antes de viajar a ella y durante tu estadía.

  1. La amabilidad de la gente a veces raya en la intromisión. Estuvo bien que las personas nos ofrecieran su ayuda, pero muchas veces nos sentimos observadas y molestas por personas que sólo veían que sacábamos un mapa y ya nos preguntaban “¿A dónde quieren ir?” en un día se nos preguntó más de seis veces. ¡Déjame perderme que así es como conozco!
  2. Los meseros y personas de atención al cliente en algunos sitios es linda hasta que le pagas. Esto no sólo pasa en NOLA, pasa en todo Estados Unidos, pero por alguna razón en NOLA esta característica americana de los restaurantes se hizo mucho más obvia. Así que no te sientas ofendido si el mesero al traerte la cuenta presenta un semblante más severo e incluso te pide que por favor le dejes la propina en cash y no con tarjeta.
  3. Ir en temporada de verano no es muy buena idea si se quiere conocer la ciudad caminando. Das tres pasos y ya sientes que necesitas máscara de oxígeno. La humedad característica de NOLA es algo para lo que se tiene que estar muy preparado si te vas a aventurar a conocer la ciudad a pie.
  4. No esperes mucho de los Beignets. Los famosos beignets son deliciosos pero es probable que sientas que fue más la espera y el tiempo que te gastaste buscando sitio para sentarte, que lo que disfrutaste los donuts. El Cafe du Monde siempre está bastante lleno de gente, lo cual es raro para ser un lugar donde sólo se venden donuts, café y jugo de naranja.
  5. Como en toda ciudad está el lado del que nadie habla, el lado de las personas sin hogar, las cuales te puedes encontrar fácilmente caminando por el downtown de la ciudad y pueden sacarte uno que otro susto.

La Maga**

 

poesía

Mi ciudad

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¿Cómo no quererte?
Bonita mía,
Toda herida y devastada
Vulnerable en tu sufrir.
Eres la ciudad enamorada,
De transeúntes que reviven
Las historias que cuentan
De sus barrios azules,
De sus plazas risueñas.
Del montón de casitas
Pintadas con colores alegres.
¿Cómo no querer tus montañas de hierro?
Que forman tu corazón brillante.
O tus paredes de terciopelo,
Con mensajes que llaman
Al amor
Al soñar
A esas cosas que nos hacen amarte.

La Maga**

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Una vez más..

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Decir adiós se ha vuelto parte de mi vida. Creo que se vuelve parte de la vida de todos en determinado momento. Pero en lo personal, antes de lanzarme a la aventura de estudiar fuera del país, nunca había tenido que decir adiós tantas veces. Es doloroso sí, pero hay algo de adictivo en todo esto. Nos comienza a gustar la sensación de despedirnos de otros porque sabemos que la despedida significa el final de un ciclo, pero el inicio de otro. Sabemos que el otro irá al sitio que llama hogar, o que irá a un nuevo sitio que pronto llamará hogar. Es simplemente hermoso, pero a veces estamos tan perdidos en ver el lado malo, que nos paralizamos y no llegamos a apreciar y a disfrutar del sentimiento de separación. ¿Cómo disfrutarlo? Pues bueno, piensa que un pedazo de tu corazón se va a otra parte del mundo, al final repartes tantos que tu corazón ya le pertenece al mundo. ¿Qué no es eso hermoso?

La Maga**