poesía

A corazón abierto 

¿Cuánto tiempo pueden reprimirse el dolor y la pérdida?

Sin lagrimas. Sin quejas.

Pero llega el detonante 

De una bomba 

De tiempo. 
Y explotan,

La preguntas retóricas 

Los “busca-motivos”,

Y la garganta se siente cargada

Y quiero ahorcar ganas de correr

Hacía algún lugar donde nada duela.

Y palpo con mis manos mi cuello 

Y mis uñas crean grietas,

En la piel.

En el alma,

Difunta de amores 

Tu recuerdo calcinado.  
/A veces me canso,

De ser 

Yo

Sola. 

Solamente 

Estrella fugaz que

Se muere. /
-La Maga**

Ilustración de Paula Bonet. 

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poesía

Escribiendo un cliché 

Llueve,

Cada gota se hace escuchar.

Sí, 

Al menos ellas son capaces de HABLAR,

Ellas no hablan por hablar,

Tienen algo que decir,

¿Por qué no movés tu boca al ritmo de tus pensamientos? 

Dejalos ir, lechuza mística,

Dejá parir ese utero de ideas que tenés en la cabeza.

Hablá , 

No callés que callando solo disfrazás al viento.

¿Y yo que soy para vos?

No te merezco, soldado.

Porque has peleado batallas solitarias, 

Que te han herido en el alma. 

Pero no es mi culpa 

¿O acaso lo es? 

No soy quien ha apagado las estrellas de tu jardín,

Vos no me has quemado este bosque.

Pero yo lo tengo claro.

Vos no,

Pensás en mí con desilusión.

Qué cobardía entonces 

Querer ver el mar donde hay montaña,

Querer sentir amor donde solo hay nada.
La Maga**

Ilustración de Paula Bonet.

bitacora, personal

Pensamientos de Lucía 

La verdad es que estoy cansada de esperar algo. Demasiado años compitiendo contra un mundo de inseguridades. Demasiados años “esperando” al indicado. Simplemente se oxida. Se oxidan el deseo, la ilusión y esa esperanza remota de que un día va a llegar y lo vas a ver, y el te va a ver y entonces lo sabrás. Ya nadie quiere lo que yo quiero. Ya nadie quiere desvelarse conversando, ya nadie quiere escribir mensajes todo el día, ya a nadie le importa salir a caminar para ver el atardecer. Es por eso que toca refugiarse en otras cosas, y en mí, eso es lo mejor porque yo jamás me abandonaré a mí misma. Jamás me haré esperar ni me daré esperanzas de algo que nunca sucederá. Maldita sea, 27 años y ya no quiero seguir jugando a amores de secundaria, quiero algo real, algo palpable. 

Lucía. 

Ilustración de Paula Bonet.

poesía

Ruptura 

Recordaré siempre 

la mano apretando mis muñecas,

La respiración entre cortada de tu cuerpo,

Los movimientos en espiral de los objetos

Y el acercamiento inevitable.

/Una  lujuriante imposición de tu cuerpo desnudo a la gravedad de mi espacio/

Y mis ojos dejarán de parpadear ante un jalón de cabello,

La distancia entre nosotros será de cero por cero.

Dos letras que se unen en una sílaba disonante 

“No”,

Pero el impacto es tan invisible como mi dignidad pisoteada.

El rímel toma su rumbo propio,

El cabello agonizante de maltrato muere.

Escucho una estrella fugaz pasar por la ventana,

Desearía que no te amara,

Desearía que tu acción no se justificara 

En un “me ama” 

Y en un “lo amo”. 

Porque aún duele

Y nunca  

dejará 

de doler.
La Maga** 

Ilustración de Paula Bonet.

poesía

Ella

Siempre inocente,

Tratando de encontrar gemas de rosas en espinales,

Vendiendo el alma por un abrazo,

Humillándose por un “te quiero” falso.

Así es ella, se coloca en posición fetal ante el vacío de su cama;

Arrastra el insomnio noche tras noche,

Sintiendo el dolor de la separación.

No hay remedio para ella,

Se afana en forzar amores contrarios 

Se desvela ante la llamada y el mensaje de texto 

Espera el contacto,

De una mano sobre su pecho.
La Maga**

Ilustración de Sara Herranz.

personal

Pensamientos…

Ya una vez tuve de esos amores locos, de esos que despuntan olas, que arrastran cenizas de volcanes que se habían dormido; amores locos, desquiciados, frenéticos, taciturnos. Pero ya no quiero caminar con los pies sobre arena mojada, húmeda de olas desquiciadas que se llevaron consigo te amos, palabras y versos. Quiero un mar apacible ¿Has visto el mar? ¿Qué te hace sentir? Sí, te relaja, te arrulla; su canto controla tu respiración y te abraza su inmensidad desnuda. Eso quiero. Quiero un amor como el mar. Un amor que me de calma, que tenga olas de vez en cuando pero que se rompan en la roca de la comunicación que construiremos. Quiero ver tus brazos y pensar “Ese es mi lugar de descanso”. Quiero ver tus ojos y sentirme tranquila, sin miedos. ¿Alguna vez has visto que se termine el mar? No. El mar es eterno, infinito. Eso es lo que quiero, un para siempre dormido bajo el mismo cielo que se refleja en el agua, cristalina, mágica.  

La Maga**

Ilustración de Sara Herranz.

bitacora

La razón por la que no estuve 

Inevitablemente a veces la vida se burla de ti en tu cara. Haces planes que piensas que están en tu completo control pero la verdad es que no es así. No importa si crees en Dios, en el universo, o en nada. En lo que sea que creas encontrarás algo más grande que tú y que será al final lo que tendrá el control de todo lo que pase en tu vida. 

Yo he pasado por un cambio en mi vida drástico. Tuve que mudarme de regreso a mi casa, a mi país y he tenido que luchar con el choque cultural inverso que eso implica. Una separación nunca se me había hecho tan difícil como la de dejar mi independencia, mis amigos y mi nuevo hogar. Esta separación acarreó consigo un sin fin de malos ánimos, noches de completa depresión y dependencia absoluta hacia la nostalgia. Comencé desahogando mi dolor con la escritura. Pero poco a poco mi tinta se fue secando, las palabras dejaron de salir y mi vida se convirtió en un reloj puntual, monótono y sin sentido. 

A cuatro meses de mi partida, mi caja de emociones se ha visto sacudida. Apenas siento que me estoy recuperando y volviendo a ser quien era antes de irme. Pero ahora con la mezcla de quién me convertí mientras estuve ausente. Ese equilibrio es lo que más se me ha hecho difícil encontrar. 

Por eso decidí alejarme, dejar mi blog respirar y a mi pluma también. Aún trato de encontrar mi equilibrio, una forma de no olvidarme de quién es La Maga y de quién es Sara. Es un camino curvo pero como dice Machado “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. 

Sara Rico.