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Si el interés es más grande que la buena voluntad, no es amistad.

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Hoy reflexionaba muchísimo al ver mis recuerdos de Facebook (los cuales a veces solamente nos sirven para darnos cuenta de lo inmaduros que eramos en el pasado) y me di cuenta que hace tres años tenía muchísimos amigos. Sobre todo cuando me fui a estudiar a los Estados Unidos.

Hace tres años me daban la noticia de que me iba con un TA a estudiar mi maestría, mi newsfeed de Facebook se llenó de comentarios alentadores -incluso de gente que jamás me hablaba- y lo sé porque el día de hoy esta red social se encargó de recordármelo. “Qué bien amiga, te lo mereces”, “Sos grande”, “Felicidades”. Luego, meses después -lo recuerdo bien, sin necesidad de Facebook- yo pondría que volvía a mi ciudad, y mucha gente diría “Qué super, avisame cuándo nos vemos”, “Tenemos que salir”.

Hoy, cientos de comentarios y muchos likes después, mis amigos los cuento con los dedos de mi mano. Una mano. ¿Dónde quedaron sus buenas intenciones?

Amigo, no crea que no me di cuenta que usted solo me hablaba porque le parecía cool tener “una amiga que estudia en los Estados Unidos”; no crea que no me di cuenta que cuando le escribía porque me sentía sola y necesitaba con quién hablar, usted dejaba mis mensajes en leído y nunca contestaba. Amiga, no crea que no me di cuenta que usted me ignoró los cuatro años de carrera en la Universidad, que de repente se hizo mi súper amiga cuando ya le parecí digna de su amistad; pero que luego cuando ya no era “la amiga en USA” se inventó un drama estúpido para volver a ignorarme y no volverme a ver nunca más. Amigos, no crean que no he notado cómo han disminuidos sus comentarios en redes sociales ante lo poco emocionante que piensan que es mi vida ahora. Ay amigos ¡No crean que no he visto lentamente cómo han desaparecido! Lo poco que me invitan a sus reuniones, lo poco que les importó apoyarme cuando cumplí el sueño de publicarme un libro. Ahora es cuando más sé quién es de verdad mi amigo. ¡Qué bendición!

Que se sigan yendo los que no quieran estar. Hoy quiero brindar por los que se han quedado y los nuevos que han venido. Pues lo más hermoso de todo esto es que gracias a mi tiempo en el exterior ¡Hice amigos de por vida y de muchas partes del mundo! entonces ¿Por qué lamentarme por perder a alguien que ni siquiera fue mi amigo de verdad? Y les diré, mi vida es realmente emocionante ahora. Porque sé a quién puedo acudir, quién querrá hablar conmigo sin importar donde yo esté y quién sea. Hay muchas personas a las que les puede el deseo de tener un amigo “importante”. La buena voluntad hoy en día se encuentra solamente levantando rocas. No me importa. Hecho raíces, crezco, maduro y doy frutos. Mis lagos ya no son los del drama de telenovela de la amiguita que me quedó viendo mal (y te elimino del face porque me quedaste viendo mal). Ya mis horizontes apuntan hacia cosas más grandes. Perdón si mi perspectiva te parece demasiado lejana y aventurera.

SR.

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6 comentarios en “Si el interés es más grande que la buena voluntad, no es amistad.”

  1. “Es momento de olvidar todas esas caras que al final, te olvidarán.”

    Es una frase de una canción que me recordó tu entrada.

    Me sentí identificado, es algo que en un momento de la vida tiene que pasar, darnos cuenta de la verdader persona que solíamos ver como amigo/amiga.

    Un abrazo y saludos. Sigue así 🙂

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