literatura, Narrativa

Sólo una taza de café

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Lo volvió que ver. Seguía sublime, con su perfil griego y sus labios gruesos. Con el cabello oscuro, y su sonrisa medicinal. Deseó fervientemente que la recordara, que la notara. Y lo hizo. Unas horas después un mensaje de texto, un saludo cariñoso. Un coqueteo furtivo.
Finalmente un acuerdo. A las 3 de la tarde de un incierto día se verían para ir a un motel. «Espero con ansias ese día, princesa». «Sí, claro» dijo ella, pensando en que lo único que realmente le hubiese gustado hacer con él era tomar una taza de café, acompañada de una conversación desinteresada.

La Maga**

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literatura, Narrativa, Sin categoría

Libertad

 

El espejo lanza un claro reflejo de mi rostro mojado y salado de las lágrimas que rodaron por él. Siempre el mismo cuento. Comienzo lavándome la cara, la seco, y luego paso una densa capa de base por todo el rostro para cubrir cualquier impureza que se deja ver por ahí. Después aplico corrector en las ojeras, en los granitos y ciertas arruguitas que dicen que aparecen en el rostro después de los 25.  Así me veo mejor, sí, sí. Pero falta. Relleno mis cejas con lápiz café para crear el efecto de cejas pobladas que nunca tuve, incluso las hago más largas, porque vuelven mi rostro más simétrico. Después, hago el contorno del rostro con una sombras café, dicen que funciona hacerlo en forma de tres abarcando las mejillas y los huecos cerca de los labios. Un poco en la frente también. Y difumino. Ahora sombras en los ojos, tonos tierra, tres colores distintos, parpado superior, parpado inferior. Difumino de nuevo. Ahora delineador, primero el delineador en lápiz, luego el delineador líquido para crear el efecto de “ojo de gato”. Luego, rizar las pestañas, rizarlas bien, apretar el rizador lo más que se pueda. Hermosas pestañas. Aplico el rímel, color negro, muy negro, una capa, dos capas, tres o las necesarias hasta tener pestañas infinitas. Qué lindo va quedando todo. Por último, bueno casi, aplico el rubor sobre las mejillas, llevando la brocha hasta casi pegar con los ojos. Guau, que definición. Qué natural. Ahora sí, por último, un buen labial, ¿Rojo? ¿Rosa? Mmmm, los dos, para crear una hermosa combinación. Y ya quedé. Esta soy yo.

¿Qué te pareció mi cuento? Terrible ¿verdad? Bueno, es el cuento de todos mis días. Pero esa no soy yo. Y hoy, que sigo viendo mi reflejo de nariz enrojecida, ojos hinchados y mirada vidriosa, no puedo evitar recordar los días pasados. Las niñas corriendo en la cancha de la escuela, mientras aquel chico me gritaba “¡Oye, fea!”. Las amigas aquellas que siempre eran más bonitas que yo, los chicos acercándose a hablar conmigo nada más para que les presentara a mis amigas. La vez de aquella confesión “hay un niño que se muere por ti”, y luego comienza mi vida de cosméticos, y capas, tras capas, tras capas de decepción. “Pues es que eso del niño me lo he inventado, para que te sintieras un poco mejor”. Y ahí comenzaron las decenas de pesos y pesos invertidos en reestructuración de todo lo que me incomodaba de mí,  cosas que según dicen, hizo Dios. Luego, vinieron las selfies. Los likes, 10 likes, 20 likes, 40 likes, 60 likes, 100 ¡Guau! Me aceptan, me admiran. Por fin.

Ahora continúo viéndome al espejo. ¿Siempre fui así de fea?  Siempre han sido más de 15 minutos los que he dedicado a esto, en cada uno de mis días. Si hiciéramos la suma de cuantas horas, días o semanas he gastado de mi vida poniéndome un disfraz para complacer al mundo, entonces me deprimiría aún más. Pero basta. Se acabó.

Tengo miedo. No sé qué será de mí saliendo al mundo sin mi máscara. Tengo miedo, me siento…desprotegida.

Entonces sobrevivo, camino hacia mi oficina y me encuentro a uno de mis compañeros de trabajo

– Wow, you look like shit. Are you okay?

Y yo solo me río, y le digo:

-Puede que me vea más fea que la mierda hoy, pero es cuando por fin soy libre, huevón.

 

La Maga**

literatura, personal, poesía

El día en que la bitácora se convirtió en poema

Hay ausencias que se sienten más certeras por la noche, a la luz de paredes blancas, a la compañía de mujeres que albergan odios, o de tipos locos que se creen poetas o caballeros.

Las ausencias se pronuncian más al sonido del goteo de ese grifo, al estruendo de la percusión de aquel anónimo vecino, a la nada, a lo que parece estar pero no está.

Todo es sólo una composición de materias desconocidas, todos son fantasmas de sueños remotos que han viajado dispersos por una memoria colectiva.

En estos momentos lo surreal se mezcla con la metaficción. Esta soy yo, real y ficticia, hablando conmigo misma, que quiere ser real pero es ficticia ¿cuál es la línea que divide lo real de lo no real? Y estas reflexiones son las que produce la ausencia. Soy sólo un personaje.

El lagrimal de mis ojos se contrae en público para no perturbar el status quo; el sueño también se ve alterado por preocupaciones triviales. El silencio es un señor que se quiere imponer… pero no puede; porque mis oídos se llenan de los pasos en el piso de arriba, de los vecinos ruidosos, de los que vigilan de la madrugada. YA NO DUERMO.

Sólo sé que vivo cuando el aire parte mi cara, cuando escucho las aves que cantan, cuando el sol se aparece sin que lo espere, cuando respiro, cuando veo, cuando me siento en este lugar a contemplar ¿qué es lo que he hecho? ¿Por qué me siento así?

bitacora, literatura

De los bloqueos y otros demonios

¿Lo han vivido? El famoso bloqueo del escritor. Lo digo por mí, por mis alumnos del taller de escritura, y por el mundo entero que parece se ha aburrido de escribir mejores cosas pero, en fin.

Ahora no he escrito mucho que se diga. Todo se me ha secado, es un síndrome definitivo una vez que llega y lo peor es que ese desgraciado no se va pronto. Por los momentos, solo me he puesto a ocuparme en mí, a consentirme,  a “nerviosear” por mi próximo viaje que es un mes; a estar a la expectativa. Antes que me cogía este bloqueo lloraba y hacia berrinche hasta en las redes sociales, ahora ya me resbala más que jabón con agua caliente pues se me da tan seguido que ya es casi como mis alergias.
Saldrá…la novela saldrá. Así que ¡a ser pacientes mis tripulantes!

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Sara.

bitacora, literatura

Empezando la travesía

Domingo 30 de noviembre, 2014.

Ayer sabado decidí traspasar al papel una idea que había estado rondando mi cabeza. La idea de una historia que por los momentos aún parece ser genial dentro de mi cabeza. Comencé a escribir nombres e ideas, las letras fueron fluyendo como río y ahí surgió lo que hasta ahora puede decirse será mi proyecto de escritura más ambicioso.

Yo sólo me he aventurado a escribir novela una tan sola vez. Los demás intentos han sido de relatos cortos o poemas (en lo personal detesto mis poemas, son terribles) pero una novela del género distópico jamás se me había dao por escribir , y eso está sucediendo justo ahora. Y es que la verdad todas las visiones que tengo son muy cinematográficas ¿qué hacer cuando no logras impregnar en el papel toda esa visión que tienes de un lugar y de un espacio? a veces quisiera ser dibujante para poder explicarme mejor y que las ideas no se me esfumaran de la cabeza como humo.

No quiero caer en el cliché de escritora de distopía. Como puedes ver ya existen Suzanne Collins y Veronica Roth. Ni tampoco en el cliché de escritorsilla de YA novel (o novela de adulto joven) a lo John Green o Rainbow Rowell. Si bien la comparación con ellos no me vendría nada mal necesito mi estilo propio. Es por eso que el simple hecho de no ser norteamericana ya me da un airecito de originalidad.

Vamos a ver en qué desemboca esta nueva locura mía.