Narrativa, personal

Mi nuevo libro: Casas Deshabitadas, disponible en Amazon Kindle.

Esta antología de cuentos cortos ya se encuentra disponible en las tiendas de Amazon Kindle, a tan solo 0.99$. La mayoría abordan temas de la vida cotidiana vistos desde los ojos de un niño, o desde los ojos de un narrador omnisciente que se encarga de regalarnos una visión cruda de los sucesos. Muchas de las cosas que viven los personajes de estos cuentos, son cosas de las que no nos atrevemos a hablar, y solamente optamos por encerrarlos en una casa donde rara vez nos gusta estar.

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Narrativa, personal

¡La Prisión de las almas cumple un año!

Ya hace un año comenzaba el reto de la primera auto-publicación. Han habido altos y bajos en esta ruleta, sin embargo me siento muy orgullosa de haber llegado al punto de poder decir ¡publiqué un libro!

En conmemoración al primer natalicio, he decidido dejar mi libro gratis, al alcance de toda persona que cuente con una kindle, o la aplicación Kindle en su teléfono o tablet.

¡A leer!

Sara Rico.

 

Narrativa

Pensamientos de Lucía

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Hoy he pensado en cómo los hombres me ven. Y me doy cuenta que cuando me ven no ven un corazón, no ven un ser humano. Nunca me han visto realmente. Sólo ven un rostro risueño, un cuerpo joven. Una compañía valiosa. No ven mis manos y piensan que escriben versos, no ven mi cabeza y piensan que dentro de ella hay una mente que crea. No ven mi pecho y piensan que hay un corazón que late dentro. Sólo piensan en  mi tacto, en mi sexo, en mi beso. Jamás les ha importado pisotear mi sentir como se pisotea una cucaracha. Y es que esa es la realidad, yo no soy de las que se pueden amar. Soy las de que se pueden gozar una noche y adiós. O soy de las que se pueden ilusionar nada más y adiós. O soy de las que quieren algo más serio y adiós. Nunca soy la que buscan. Siempre soy más o soy menos. Nunca suficiente…Nunca suficiente.

Lucía.

Narrativa, Sin categoría

Pensamientos de Lucía

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Mira estos ojos, míralos bien. Esta es la mirada que ha conocido al amor de su vida, pero no lo supe en ese momento, sino hasta muchos años después cuando, después de ciertos encuentros inesperados, esa mirada volvió a aparecer en el espejo, en el rostro de esta mujer que ya había olvidado cómo querer y que ya había olvidado cómo latía un corazón al estar frente a esa persona que la ha marcado para siempre. Fue cuando lo supe, fue cuando lo entendí.
Lucía.

literatura, Narrativa

Sólo una taza de café

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Lo volvió que ver. Seguía sublime, con su perfil griego y sus labios gruesos. Con el cabello oscuro, y su sonrisa medicinal. Deseó fervientemente que la recordara, que la notara. Y lo hizo. Unas horas después un mensaje de texto, un saludo cariñoso. Un coqueteo furtivo.
Finalmente un acuerdo. A las 3 de la tarde de un incierto día se verían para ir a un motel. «Espero con ansias ese día, princesa». «Sí, claro» dijo ella, pensando en que lo único que realmente le hubiese gustado hacer con él era tomar una taza de café, acompañada de una conversación desinteresada.

La Maga**

Narrativa, Sin categoría

Mariano

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Mariano se me aparecía en los sueños como una presencia permanente, como un conocido que mi corazón habría de querer de forma vehemente. No tenía explicación. Más de cinco veces desperté a la espera de que fuera real, pero no lo era. En una de esas veces me molesté y dije “Mariano, déjame en paz” y traté de volverme a dormir. Me desperté tarde y desvelada, pensando en Mariano. La primer pregunta que me asaltó fue “¿Y quién rayos es Mariano?”.

La Maga**

Narrativa, Sin categoría

El espectro en la ventana.

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Eran las 9 de la noche y yo escribía en mi ordenador. Recuerdo que me reía con una de las publicaciones de facebook que había hecho mi hermana. Estaba preparándome para compartir una de las publicaciones, cuando de repente los escuché. Eran pasos lentos y sigilosos, que pisoteaban las hojas que había dejado a su paso el otoño. El ruido provenía de la ventana en mi habitación que daba justo al callejón. La ventana estaba cerrada y no me atreví a abrir las cortinas. Entonces me volteé para agudizar mi oído. Dos pasos más. Luego uno. Y entonces sentí que el caminante se detuvo. Se detuvo para quedar justo al centro de la ventana. Me quedé fría por un momento, decidí no moverme. Yo sabía lo que era. Mi respiración se agilizó y comencé a sudar. Dos pasos más. El miedo se apoderó de mí y decidí correr hacia la puerta. Pasaron dos minutos. Ya no escuchaba nada.

Cuando caminé de regreso hacia mi escritorio, pensando en que todo había pasado, los pasos se reanudaron, esta vez más fuertes y seguros. Mi corazón volvió a correr. Los pasos se hicieron  más fuertes, más cercanos. Me levanté rápidamente, cogí el celular y mandé un mensaje de texto.

Amiga ven a mi casa por favor, alguien está afuera ¡alguien está rondando mi casa! ven pronto. 

Comencé a llorar de terror y me tiré al suelo, con la espalda hacia la pared. Los pasos se acrecentaban para luego disminuirse. Es como si el espectro se burlase de mí, caminando en círculos fuera de mi ventana.

Cinco minutos de agonía transcurrieron cuando escuché el motor de un carro acercarse y la luces alumbraron en dirección a mi ventana. Los pasos se agilizaron, como corriendo, y disminuyeron para desvanecerse a lo lejos. Mi amiga tocó la puerta de la casa y yo rompí a llorar, abrazándola y diciéndole: “No aguanto más, ya no quiero vivir aquí, ya no soporto”. Después, ella se dirigió a la ventana para abrir las cortinas, pero claramente, y yo lo sabía, él ya no estaba.

La Maga**

 

Narrativa

Buenas noches

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El sonido de la puerta, crujiente y enigmático, se hizo sentir en la oscuridad de la habitación de Isabel. Ella, entre dormida y despierta, creyó ver la figura de una mujer caminar hacia su cama. La mujer, robusta y con cabello abundante, cubrió con las sábanas el cuerpecito de Isabel. La frente de la pequeña, sintió la frialdad de unos labios que se posaron sobre ella vehemente, proporcionando a su vez un beso seco y efímero. Luego, la mujer pasó a cubrir a su hermana, y se despidió dejando tras ella un vaho de sangre y alcohol.

A la mañana siguiente, Isabel preguntó a su mamá:

-Mami… ¿Tú entraste anoche a arroparnos con las sábanas a Carmen y a mí?

Silencio.

Luego de un rato, la madre respondió:

-Ehmm…sí, claro que sí pequeña. Aho, ahora, ve a comer.

La pobre madre, ahogada en la mentira piadosa que acababa de dejar salir de su boca, ahora tendría que pensar en una posible mudanza y en comprar pastillas para dormir.

La Maga**

 

Narrativa

Cadáver exquisito 1

A continuación el resultado del cadáver exquisito del día de ayer, realizado en la página de Facebook @blogdeunamaga donde mis Magos lectores tenían que continuar el relato a partir de la siguiente frase:

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Agradezco infinitamente que los hermanos Bonilla, Silvia y Javier, que participaron en la dinámica. Aquí el resultado del micro relato.

La noche llegó y Patricia no aguantó más. Cogió lápiz y papel, necesitaba plasmar sus pensamientos, era agotador tener que guardarlos tan solo en su mente. La noche era ideal para el desahogo. Patricia, escribió hasta el amanecer y en el papel dejó sus penas, su frustración, sus alegrías y su amor.
Al finalizar, levanto su cara, miro el techo de su habitación y sonrió.”

-La Maga, Silvia Bonilla y Javier Bonilla